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martes, 16 de julio de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Emoción y sentimiento en el Jueves Santo lojeño

Espectacular jornada con la Real Cofradía de la Santa Vera Cruz, Jesús Preso y Nuestra Señora de los Dolores, por la tarde, y el Cristo de los Favores, por la noche

Son dos barrios opuestos en el mapa. Uno está en el sur de la ciudad y
el otro en el norte. Sin embargo, en cada uno de sus rincones se
respira la misma devoción. Loja vibró ayer con uno de los días álgidos
de la Semana Santa lojeña, el Jueves Santo. El barrio de San Francisco y
el Alto se vistieron de gala para recibir a dos de las cofradías más
señeras de la ciudad.

A las 18:30 horas, las puertas de la capilla de la Sangre se abrían
para permitir la salida de la Santa Vera Cruz, Jesús Preso y Nuestra
Señora de los Dolores, la Real Cofradía más antigua de la localidad.
Cientos de personas se concentraron en las inmediaciones de este pequeño
templo para disfrutar de los primeros pasos del desfile procesional.

Portada a hombro por sus jóvenes horquilleros, la Santa Vera Cruz
avanzaba en su camino a los sones del cuerpo de tambores blancos de la
cofradía. Jesús Preso lo hacía acompañado musicalmente por la Agrupación
Musical Santísimo Cristo del Calvario de Castellar (Jaén). Por su
parte, Nuestra Señora de los Dolores se mecía espléndida en su palio
negro con las melodías de la Agrupación Musical Felipe Moreno de Cúllar
Vega.

El paso por el puente Gran Capitán, por la plaza de Joaquín Costa y
por Tribuna Oficial fueron algunos de los momentos más emotivos que se
vivieron durante la Estación de Penitencia, antes de su encierro en la
Capìlla de la Sangre del Barrio San Francisco.

En el punto cardinal opuesto, y minutos antes de la media noche, el
silencio y la oscuridad inundaron el barrio Alto de Loja. El Santísimo
Cristo de los Favores salía de Santa Catalina para rencontrarse con los
lojeños. El imponente crucificado iba escoltado por el característico
toque de los Tambores Negros; la luz tenue de los faroles de los
hermanos penitentes marcaba su camino, a oscuras, por su barrio y por el
centro de la ciudad.

Tras su salida, la bajada por la calle Tamayo fue uno de los momentos
más espectaculares de su recorrido, ya que el cortejo se podía
contemplar casi en toda su extensión. Otra de las escenas más llamativas
se pudo disfrutar a su paso por la plaza de la Constitución. Allí
aguardaban de rodillas los Tambores Negros para tocar a su titular a su
lento paso mientras atravesaba la céntrica plaza lojeña. Después,
vendría otro de los momentos más destacados de su recorrido: el paso por
Tribuna Oficial, antes de su regreso a su sede canónica.

En cuanto a la Real Cofradía de la Santa Vera Cruz, Jesús Preso y
Nuestra Señora de los Dolores cabe destacar su continúa labor en pos de
conseguir avanzar con su Casa Hermandad. Dicho esfuerzo redunda en menos
estrenos, aunque este año se han restaurado las potencias antiguas de
Jesús Preso, anteriores a la Guerra Civil. La Real Cofradía tiene como
objetivo, aunque a día de hoy no prioritario, bordar el palio de su
titular mariana.

Por su parte, el Santísimo Cristo de los Favores volvía a contar este
año con las tradicionales carracas para marcar el paso a su cortejo.
Esa es la principal novedad de este año dentro de futuros objetivos a
realizar en los que se pretende dar mayor relevancia a la vida en su
Casa Hermandad. La mejora de la policromía del crucificado se podrá ver
el próximo año ya que la pátina actual se encuentra muy deteriorada.
También se acometerá el arreglo de su actual capilla en la Iglesia de
Santa Catalina. Los Favores estrenó recientemente su nuevo trono, por lo
que esperará para futuros proyectos.

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