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martes, 23 de julio de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Juzgan al acusado de intentar matar a un hombre con el que discutió por unas fresas en un bar de Loja

La Fiscalía pide siete años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de tenencia ilícita de armas

La Audiencia de Granada acoge hoy el juicio contra un hombre acusado de intentar acabar con la vida de otro en el transcurso de una pelea en un bar de Loja, donde tuvieron un cruce de palabras sobre cuál de los dos se quedaría con una caja de fresas que había en el establecimiento.

La fiscalía le acusa de un delito de homicidio en grado de tentativa y de otro de tenencia ilícita de armas por los que pide una pena de siete años de prisión, según consta en el escrito de acusación provisional del ministerio público. Los hechos se remontan a las 23,10 horas del 11 de abril de 2014, cuando la víctima y el presunto agresor se encontraban en un local situado en la avenida de Andalucía de la localidad. Cerca del lugar que habían ocupado la víctima y sus acompañantes se encontraba una caja con fresas, y el acusado, Jorge M.C., les dijo desde el otro lado de la barra que se la iba a llevar. Los otros respondieron que «en efecto se llevase la caja, que las fresas se las quedarían ellos». Sin mediar palabra, el acusado, de 44 años, se dirigió hacia el otro hombre con una navaja que estaba cerrada en la mano, se la situó en el pecho y le dio un golpe con ella, para a continuación preguntarle si quería que se la «hincase». Éste reaccionó cogiendo una silla «para defenderse de una posible agresión». Esto «indignó al acusado hasta el punto» de que abrió la navaja, de 37 centímetros de longitud, y se la lanzó hacia el cuerpo, aunque tanto la víctima como sus acompañantes consiguieron sacarle del local. «Te vas a acordar de mí, voy a por la escopeta», le espetó, tras lo que se fue del lugar y volvió poco después con una escopeta con la que disparó contra la víctima con la intención de acabar con su vida.

El otro había observado cómo le apuntaba y se arrojó al suelo justo en el momento en que se produjo la detonación, por lo que no le alcanzó.

Cuando el acusado intentó meter un nuevo cartucho en el arma, uno de los presentes se abalanzó sobre él, sufriendo en el forcejeo una contusión craneal y erosiones por distintas partes del cuerpo.

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