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sábado, 20 de julio de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

La Marcha Contra el Cáncer no encuentra límites y vuelve a ser ejemplo de solidaridad con cerca de 7.600 inscritos

Una marea blanca recorrió la arteria principal de la ciudad con participantes locales pero también con muchos vecinos de diferentes localidades del Poniente y de las provincias de Granada y Málaga en general

La solidaridad de Loja es imparable. No encuentra límites. Pero para ser justos no es solo meritorio de los ciudadanos de la capital del Poniente, sino también de muchos vecinos de la comarca y de localidades cercanas, no solo de Granada sino incluso de Málaga, que decidieron participar de tan loable iniciativa. En definitiva, es una muestra más de la mejor cara de la sociedad, esa que se une ante retos que la conmueve por igual, esa que sabe cuando hay que decir estos son los míos y lucho para mejorar. Es una enfermedad el nexo de unión, el cáncer, pero no por ello la esperanza en su superación se pierde. Todos por desgracia lo conocemos, no hace falta mucha explicación para sumarse a la lucha contra él. 

Desde su creación, ahora hace seis años, la Marcha Contra el Cáncer, organizada por la Junta Local de la Asociación Española Contra el Cáncer en Loja y el propio Ayuntamiento, no ha dejado de crecer. Parecía imposible superar las cifras de la pasada edición, y de nuevo se consiguió con cerca de 450 inscritos más, llegándose a la cifra de 7.559 participantes. Ese afán participativo se visualizaba con personas que pedían su camiseta minutos antes del inicio de la actividad. Ante tal avalancha de última hora faltaron tallas de camisetas y dorsales. Destacar que también hubo muchas personas que decidieron colaborar con la inscripción de 4 euros a pesar de no participar en la cita. 

La novedad de este año, además del cambio de color a blanco con letras verdes de la prenda regalo, era el traslado de la salida por motivos de seguridad desde la Plaza de la Constitución al Mesón de Arroyo. Era una de las incógnitas que más preocupaba a la organización, ya que se aumentaba el recorrido unos 600 metros más, pasando a ser de cerca de 4 kilómetros, y podía suponer la no participación de personas más mayores o menos en forma. A pesar de la incertidumbre, a las 20 horas, horario marcado para la salida, el barrio del Mesón de Arroyo fue coloreándose de blanco. 

Podríamos decir que fue una auténtica oda a la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo, a las asociaciones, a los compañeros del cole o de la guarde, a los clubes deportivos, en definitiva al compañerismo en general. Todos al mismo nivel, con la misma indumentaria por una buena causa. Para dar colorido a la marcha, muchos de estos grupos llevaban sus propias pancartas versando la esperanza de lograr descubrir al fin el antídoto contra esta enfermedad. Hubo sobre todo sonrisas, muchas sonrisas, pero también miradas perdidas de aquellos que se accordaban de los ausentes y de los presentes que viven hoy en día en la lucha. Hubo emoción, siempre alegre y sentida, pero también orgullo de ver una sociedad volcada. 

Tras la espera de unos veinte minutos llegó el momento de la salida. Como en pasados años se colocaron dos puntos de inicio del recorrido, priorizando a los corredores para evitar atropellos. El alcalde de Loja en funciones, Joaquín Camacho, acompañado del concejal de deportes, la presidenta de la Junta Local de la AECC y los responsables de Grupo Abades, fue el encargado de dar el pistoletazo de salida a la marcha. Isabel Pavón, que vivía su primera marcha como presidenta tras la sustitución de Ana Ávila, se emocionaba al ver el paso de la marea blanca. La nueva representante de la AECC en Loja reconocía su nerviosismo al desear que todo saliera bien y por la incertidumbre vivida ante el cambio de recorrido. 

El blanco regó la ciudad sin contemplación. Ya fuera corriendo, trotando o andando, como bien reza el eslogan de la marcha, nadie se detenía contra el cáncer. Era momento de fotografías, de charlas e incluso de algún pequeño pique entre carreras. Fue también un ejercicio de socialización, de relacionarse entre conciudadanos. Hubo imágenes preciosas del caminar de la muchedumbre.

Poco a poco, con más o menos paciencia, los participantes llegaron al Estadio Municipal Medina Lauxa. La alegría al atravesar la línea de meta era evidente, no todos los días uno se puede sentir atleta, pensó más de uno, pero sobre todo era la ilusión de haber participado en tan importante iniciativa. Desde el más pequeño -se vieron muchos carritos durante el recorrido-, hasta el más longevo, disfrutaron del recorrido. 

El alcalde de Loja en funciones, Joaquín Camacho, manifestó su satisfacción por la superación un año más en el número de participantes. El primer edil agradeció el esfuerzo de la Junta Local de la AECC y reconoció sentirse orgulloso de la solidaridad de los lojeños. Camacho cree que la marcha ya se ha asentado como uno de los eventos indispensable en la vida social del municipio. 

Tras beber agua, y respirar lo preciso, los más intrépidos continuaron quemando calorías con las coreografías de Non Stop y Jessica Rodríguez. Reseñar que este año el sorteo de los 70 regalos dados por casas colaboradoras se hizo con previsión, evitando la espera de los participantes. Había listas con los dorsales premiados pudiéndose retirar el premio en un stand al lado del escenario. 

Pasada la prueba, Isabel Pavón, presidenta de la Junta Local de la AECC en Loja, se mostró satisfecha con el desarrollo de la marcha. Pavón agradeció el esfuerzo de todos para lograr superar la participación del pasado año y recibió un gran espaldarazo para continuar con su labor. 

Por último, el concejal de Deportes, José Antonio Gallego, no pudo nada más que sorprenderse del empuje de la sociedad ante esta iniciativa. El edil insistió en el apoyo de todo el Ayuntamiento para seguir mejorando la organización del evento para que año a año se sigan superando las expectativas. 

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