Tras cientos de servicios prestados en todo tipo de eventos, que avalan su trayectoria de casi 50 años en el sector de la hostelería, José María Garófano López, ‘Chema el de la Barrica’ para todos, regaló la mejor comanda de toda su vida. Aunque adelantaba que por primera vez iba a estar fuera de la barra, siendo protagonista y no un necesario secundario, Chema se subió al escenario, pero de nuevo se protegió detrás de la barra. El profesional volvió a dotar de vida un espacio vacío, a decir verdad, sin mobiliario hostelero, ya que sí estaba lleno de público, para crear una gran caseta de feria.

Garófano se colocó detrás de barra para presentarse, a todo aquel que incrédulamente no lo conociera, pero fue interrumpido por el alcalde, Joaquín Ordóñez, que le pidió una cerveza como excusa para ser él el que diera paso al pregonero. El primer edil recordó cómo se decidió dar tan honorable encomienza al profesional de la hostelería y reconoció que era una oportunidad para poner en valor a todos aquellos que trabajan antes, durante y después para que la feria pueda ser disfrutada por todos. “Queremos que sea un homenaje para los que trabajan por los demás y hacen posible que nuestras fiestas sean una realidad”, expuso el regidor.

Tras el impase, el pregonero comenzó recordando sus vivencias de niño en las ferias, dentro del trabajo como feriante de su padre. Hizo un recorrido desde su vida en Algarinejo hasta su primer negocio en Ventorros de San José pasando por su deseada Barrica en Loja. “Gracias a la Barrica crecí como profesional y como persona, y me abrió el camino para ir recorriendo ferias y eventos”, afirmó el profesional. En esa alocución tuvo palabras especiales para sus trabajadores. Al escenario, de figurantes, y recibiendo la invitación del jefe, se subieron Joaquín Expósito, Juan Andrés Benavides, Rafael Ramírez y Daniel Ruiz. “Uno puede tener muchas ideas, muchas ganas, sin ellos esto no podría ser posible”, comentó emocionado Grarófano.

Su trabajo, le ha permitido vivir la feria desde todos los lados posibles, “como el que ha pasado toda una vida montando y desmontando para que otros disfruten”. Es por ello, que reconoce la magia de encontrarse un lugar vacío y llenarlo de vida. Desde los primeros que ponen las luces, la llegada de los columpios, hasta la entrada de los trabajadores. “La feria nunca empieza cuando se encienden las luces, la feria empieza mucho antes”, aseveró Garófano enumerando a feriantes y profesionales que la hacen posible. Con humor admitió que hay tres cosas fundamentales en su trabajo, “el alambre, las tenacillas y las bridas”.

No faltó la música de las reconocidas verbenas. Para reflejar esto se subió al escenario el cantante Antonio Rubio, muy ligado a Garófano y vecino de Ventorros de San José. En ese momento recordaron como Antonio ya pinchaba música en los locales de Garófano en el 1995. Rubio le regaló la canción de Raphael ‘Mi Gran Noche’, tuneada para la ocasión. Eso facilitó la participación del público.
“La Feria de Loja tiene el poder de volver a juntar a la gente”, reconocía Garófano en otra parte del pregón donde incidía en las historias que hay detrás de cada mesa. “Durante unos días tenemos tiempo de todo, son unos recuerdos que nos llevamos y nos acompañarán durante todo el año”, exponía el pregonero reconociendo que eso es lo más bonito de su trabajo, hacer que eso sea posible. “Al final de todo esto, lo que quedan son las personas”, destacó el pregonero acercándose al público.

“Hay un pueblo que ha tenido mucho que ver en mi historia, Loja, que me dio la oportunidad de empezar un proyecto que llevaba mucho tiempo esperando”, admitió con emoción Garófano en el final del pregón añadiendo que fue este municipio quién le permitió crecer en todas sus facetas. El pregonero opinó que para él dar voz al sentimiento de Loja es todo un orgullo después de “tantas vueltas” que ha dado. Antes de ofrecer su última y más importante comanda, invitó a los asistentes a un tapeo al que no le faltó detalle, agradeció el apoyo de su mujer e hija, y entonó la frase final, “por Loja, por su gente, por los que están, por los que vuelven, por los que trabajan para que la feria sea posible y por todos los que hacen que cuando llega agosto Loja empiece a encontrarse… que empiece la Feria de Loja”.

Antes de que la Charanga Llena que nos vamos amenizará la invitación, los trabajadores de José María se subieron al escenario para hacerle diferentes regalos y reconocerle su labor. Entre placas y regalos varios, le dedicaron unas sentidas palabras. “Tenemos la suerte de conocerte no solo como profesional sino como jefe, compañero y sobre todo como aligo”, decía la dedicatoria que emocionó a José María, que no paró de recibir abrazos y felicitaciones. Sin duda, fue el mejor servicio de Chema, siempre ‘el de la Barrica’.













