Tres días después de recibir sepultura en su tierra, Padul, Loja pudo rendir homenaje y despedirse de Don Manuel, Manolo para la mayoría de los que lo conocían. Su párroco durante más de 19 años, Manuel Molina Calvente tenía que ser despedido en la Iglesia de Santa Catalina. Ésta se quedó pequeña en la tarde de este lunes, con decenas de personas en la calle, siendo imagen clara del cariño que dejó en el municipio. Allí no solo estaba la parroquia del Barrio Alto, ni tan siquiera las tres el municipio, allí estaba representada toda Loja, con el alcalde y parte del gobierno local presentes y con muchos de los grandes referentes de la sociedad lojeña, fueran o no creyentes.

Agolpada la gente en bancos y capillas, la Santa Misa fue concelebrada por hasta cinco compañeros de Don Manuel. Entre ellos se encontraba el que fuera párroco de la Iglesia de la Encarnación, Juan Carlos Hidalgo. Otro Juan Carlos, pero en este caso Burgueño, como párroco de Santa Catalina, tuvo emotivas palabras de recuerdo para su amigo desaparecido. Agradeció la presencia del hermano y las dos hermanas de Don Manuel, sentados en la primera fila del templo, por su entereza tras días de mucho cansancio y sentimientos.

“Manuel fue un puente hacía Dios”. Esa fue la idea principal de homenaje al sacerdote, cuya representación quedó marcada en un Altar con la Biblia y la Comunión, unidas por la luz de dos velas. La defensa de la palabra y la bondad hacía los más necesitados fue puesta en valor dentro del desarrollo de un ministerio sacerdotal sin afán de protagonismo. “Aquí hay jóvenes para los que Manolo ha sido guía principal de su fe”, comentó Burgueño reconociendo la huella dejada que también fue expuesta con palabras llenas de cariño y sentimiento por los feligreses que participaron de la celebración.

Santa Catalina destaca por las voces de un coro conformado por los jóvenes de la parroquia. La celebración se llenó de cánticos a la Resurrección y a la vida ya que se quería una Santa Misa llena de esperanza y de gratitud por haber tenido la suerte de vivir parte del desarrollo sacerdotal de Don Manuel. Las muestras de cariño se sucedían y los hermanos del sacerdote desaparecido las recibieron con alegría. “Para él Loja es muy importante”, exponía agradecida su hermana. Así fue la despedida de Don Manuel, Manolo, otro referente más que quedará siempre en el recuerdo.












