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domingo, 21 de julio de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Un grupo de lojeños conoce los vestigios de Al-Andalus en la ciudad

Juan Alonso Sánchez, arqueólogo y director de Cultura, fue el encargado de ofrecer esta visita guiada con la que comienza la programación de ‘Loja, dos reinos, dos culturas’

La programación de la quinta edición del evento de recreación histórica ‘Loja, dos reinos, dos culturas’ ha comenzado con una visita guiada para conocer los vestigios de Al-Andalus en la ciudad. El arqueólogo y director del Área de Cultura, Juan Alonso Sánchez, trazó durante dos horas y media un itinerario “no turístico” por algunos de los rincones de la ciudad en los que aún aflora algún vestigio material del periodo andalusí. 

El propio Sánchez ya lo avisaba: se trataba de un “rastreo de prospección arqueológica, no un deslumbramiento monumental”. Pero aún así, una actividad más que interesante que partió de la iglesia de San Gabriel para descubrir en este lugar, y aunque no fuesen visibles hoy día los restos, la puerta de entrada norte al recinto amurallado de la Alcazaba y algunas de las torres de la barrera defensiva.

El grupo dirigió después sus pasos por la calle Sedeño para, desde allí, seguir trazando la muralla a través de restos de torres que se divisan en paredes medianeras o fachadas de viviendas. Desde la Fuente de los 25 Caños se adivinaban más restos de la barrera a la par que se comprendía la importancia de esta zona para la época. En el lugar, la Alfaguara, se concentraba la actividad industrial de la Loja andalusí. Molinos, fábricas de tintes y alfarerías se concentraban allí, ya extramuros, aprovechando la cercanía del río y la presencia de agua de los alrededores.

La antigua medina, zona urbana de la Loja árabe, concentraba la mayoría de equipamientos públicos –como la mezquita, los baños o el zoco- en torno a lo que hoy día es la Iglesia de la Encarnación. En subsuelo del teatro Imperial se conservan los restos de lo que podría ser un edificio que servía de hospedaje a los mercaderes que visitaban la ciudad para comerciar sus productos.

La siguiente etapa de la visita se encontraba en el barrio de la Alcazaba, para conocer allí, justo en una de las torres de la muralla que todavía se conservan, el nacimiento de la ciudad, su consolidación y su importancia histórica. Después, en el patio de armas del recinto fortificado el grupo conoció que sobre sus pies se erigía varios siglos atrás una mezquita, de la que se conservan aún los cimientos. 

La visita terminó a pie de uno de los últimos vestigios de Al-Andalus descubierto en la ciudad: un arco de grandes dimensiones que se corresponde con una antigua puerta de la muralla de la Alcazaba, que apareció hace cinco años integrado en un muro de una vieja casa de la calle Caridad. Un último vestigio que hoy día está rodeado de maleza y oculto en la pared de la construcción, a la espera de ser recuperado y engrosar el patrimonio local. 

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