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lunes, 15 de julio de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Mesón Riofrío, el germen del tejido hostelero de la localidad

En la actualidad hay diez restaurantes en funcionamiento en una población que no llega a las 400 personas

A raíz del asentamiento en Riofrío de la piscifactoría Sierra Nevada en los años 60, fueron surgiendo poco a poco los negocios hosteleros en la zona. El germen de todo este tejido de restaurantes y bares fue el Mesón Riofrío, antigua Venta San Isidro. Fue creado en 1969 por el lojeño Joaquín González junto a otros tres socios, en el lugar que antiguamente albergara un establecimiento de ultramarinos. 

La labor de difusión y promoción que González hizo de Riofrío y de sus recursos naturales, sobre todo en la provincia de Málaga, hizo que poco a poco fueran conociendo el lugar más y más personas. “Fue así como se creó la marca Riofrío a nivel comercial”, explica Sergio Vallejo, sobrino de Joaquín González y actual gerente del grupo de restauración que heredó de su tío. 

Grupo Riofrío –hoy día Riofrío Restauración y Naturaleza- fue experimentando una notable expansión con el paso de los años. Tras el Mesón se creó el Hostal Riofrío, situado en la misma plaza San Isidro. Posteriormente, y ya en 1981, vio la luz la Venta junto a la A-92 y en 1992 el Caserío de Aguadulce en Sevilla. Completan los negocios del grupo el Catering Riofrío (creado en 2003) y Jardines de Riofrío (en 2004). Actualmente cuenta con una plantilla fija de 50 trabajadores, que se llega a duplicar los fines de semana para dar cobertura a eventos especiales. 

Paralelamente a la consolidación de los negocios primitivos del grupo, sus empleados fueron dejando la empresa para montar sus propios negocios. Es así como en la actualidad hay diez restaurantes en funcionamiento en una población que no llega a las 400 personas. “La competencia es buena porque el cliente tiene más sitios donde elegir. A todos nos interesa que venga gente; si en un sitio comen, en otro toman café y en otro compran roscos”, apunta Vallejo. 

En un fin de semana con buen tiempo pueden llegar a visitar la pedanía hasta 5.000 personas. Casi un 85% de los clientes son malagueños. “Muchos creían que Riofrío pertenecía a Málaga porque es casi el último pueblo de la provincia de Granada”, comenta Sergio, quien afirma que la clientela no es estacional, sino que hay gente todo el año. “Los fines de semana está lleno a reventar, pero a lo mejor durante el verano, aun habiendo menos aglomeración de personas, hay en total más clientela porque todos los días tenemos un volumen más o menos equiparable”. 

Como cualquier negocio, los establecimientos de Riofrío han padecido las consecuencias de la crisis. Sin embargo, según Vallejo, “nos hemos intentado sobreponer como hemos podido, sin bajar la calidad de los productos y el servicio, algo que ha sido valorado por la clientela”. Cuenta como anécdota que durante la crisis se ha vendido más caviar que antes “pero sin embargo los clientes no lo consumían en los restaurantes, sino que lo compraban y se lo llevaban a casa porque les daba corte comerlo delante de todo el mundo”.  El gerente aprecia ahora “tiempos de cambio” en la actividad de la zona: “En la pasada Navidad se ha notado más clientela que en la anterior”, comenta. 

Además de esta diversidad de establecimientos hosteleros, Riofrío también cuenta con un hotel de cuatro estrellas. Ocupando lo que fuera una antigua fábrica de aceite, ofrece sus servicios un pequeño establecimiento que ha respetado su pasado como “Almazara”. Sus 42 habitaciones ofrecen unas excelentes vistas a los olivares y la vega de la pedanía. 

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