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lunes, 15 de julio de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Loja, la gran olvidada en el AVE inaugural Madrid Granada

Se descubrieron sendas placas en las estaciones de Antequera y Granada mientras se pasó de largo en la lojeña, algo que indigno al alcalde quien calificó el hecho de una de “las mayores afrentas” hechas a la ciudad

Ríos de tinta han corrido con el nombre de Loja durante los más de cuatro años y dos meses que ha durado la desconexión ferroviaria en la provincia de Granada por las obras del AVE. Una exposición pública que ha desaparecido de un plumazo a la mínima que el conocido como tren pato ha recorrido las vías. No hubo ni una sola referencia al municipio del Poniente Granadino por parte de los máximos representantes públicos presentes en el viaje inaugural. Era como si el frenazo del túnel de Quejigares, se pasó de 300 a 65 kilómetros hora para circular por el tamo de Loja, y la reducción de hasta 34 kilómetros hora tras el paso por Puente Quebrada hasta la nueva estación, hubieran sido un espejismo pasajero. Ni tan siquiera hubo mención a la reclamada variante sur, ni al corredor mediterráneo, ni a las cercanías, etc. 

No hubo palabras para Loja como tampoco hubo inauguración de su estación. El AVE inaugural, que llevaba a bordo como principales pasajeros al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al Ministro de Fomento, José Luis Ávalos, partió de Madrid poco después de las 9:15 horas. La comitiva paró en una estación ya inaugurada, Santa Ana en Antequera, para descubrir una placa conmemorativa de la nueva línea y recoger nuevos representantes políticos como el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el alcalde de Antequera, Manuel Barón, entre otros. 

De ahí el convoy pasó por el impresionante viaducto de Archidona, el segundo de mayor longitud de toda la red AVE, y el túnel de Quejigares, de más de 3 kilómetros, tras el cual la velocidad disminuyó a los 65 kilómetros por hora. La alta velocidad se hacía menor al pasar por Puente Quebrada, donde ya se podía disfrutar placenteramente de las vistas de la ciudad de Loja a una cómoda velocidad de 35 kilómetros por hora. La oscuridad de tres segundos del, desgraciadamente afamado Túnel de San Francisco, dio paso al tránsito por la nueva estación. Con ella cerrada a cal y canto algunos vecinos reivindicaron a su manera la parada de deferencia no otorgada. 

Tras el lapsus de Loja, la velocidad retomó su destino para olvidar el pasado. Todo era festividad a la llegada a la capital nazarí. Allí esperaba el alcalde de Loja, Joaquín Camacho, que casi fuera del protocolo destinado para él saludo al presidente del Gobierno, al ministro y al presidente de Renfe, reclamándoles más paradas y mejores tarifas para su olvidada ciudad. 

Enfado del alcalde

Tras el acto institucional, donde se mostró un video promocional en el que de nuevo Loja fue obviada y se llevaron a cabo los discursos con igual ausencia, Camacho mostró su enfado al admitir que entendía esta ausencia de gestos como “un ninguneo” para el municipio. “Es un día extremadamente triste para la ciudad ya que entiendo ha sufrido una de las mayores afrentas y falta de respeto”, sentenció el regidor quién no se explicaba como ninguna administración había levantado la voz para defender a Loja, lo que afirma le duele como lojeño y alcalde. 

Camacho, quien focalizó su descontento con todas las administraciones, desde la Diputación al Gobierno pasando por la Junta de Andalucía, reseñó que seguirá sin mirar colores políticos para que este AVE sea una oportunidad que permita “se hable de Loja como ciudad de oportunidades y desarrollo”. El edil afirmó que luchará para que “de una vez por todas Loja sea tenida en cuenta por todas las administraciones” añadiendo que reclamará más paradas, incluida la conexión con Barcelona que considera fundamental, y mejoras en las tarifas. 

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