Enrique Gómez es un lojeño muy conocido en su tierra por su pasión por el deporte y a las tradiciones cofrades, además de pertenecer a una familia con gran arraigo. Él es sargento del Ejército del Aire, destinado a la subdelegación de defensa de Granada, con ejercicio de su función en Almería. Hacía esa tierra viaja el pasado domingo tras visitar a sus familiares en Loja cuando se encontró con un accidente en la A-92 a la altura de Alfacar.
Se trataba del coche de dos camiones que provocó el vuelco de uno ellos y el incendio en su cabina. El camionero quedó atrapado por lo que Gómez, a unos 50 metros del accidente, decidió actuar. Según declaraciones del lojeño al periódico provincial Granada Hoy, actuó por “instinto, compromiso y por mi formación militar”. Gómez fue una de las personas que ayudaron en el accidente ocurrido en la tarde de este domingo en la autovía, que se saldó con uno de los conductores herido con quemaduras de diversa consideración (el otro implicado en el choque sufrió un ataque de ansiedad por la situación), junto a él intervinieron otros conductores, que trataron de apagar las llamas con los extintores de sus respectivos maleteros, pero la fuerza del fuego era tal que apenas sirvió de mucho y finalmente los bomberos tuvieron que extinguirlo.

“Yo era el tercer coche detrás del camión y en cuestión de 20 segundos después del vuelco empezó una bola de fuego en la parte trasera de la cabina y en la parte del depósito y el conductor empezó a gritar que no podía salir”. Ante esta situación, Gómez dejó su coche a una distancia segura del fuego originado en el camión y se lanzó al rescate del conductor: “Con unos hierros que había allí del mismo accidente logramos forzar la puerta y sacar al conductor, que estaba atrapado de cintura para abajo”, relata, hablando en plural para referirse a “un compañero sargento de Cartagena”, que también se vio atrapado en el atasco y, como él, no dudó en lanzarse a ayudar.
El siguiente paso fue cortar el asiento y sacar al hombre, “que si no se abría quemado vivo”, y lo dejaron a una distancia segura del fuego, a la espera de que llegasen los servicios sanitarios que finalmente trasladaron a la víctima a un hospital de Granada para tratarlo. La situación fue tan grave que el propio Gómez salió del suceso con la ropa quemada, pero, por suerte, sin lamentar males mayores.










