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jueves, 30 de mayo de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

El Ayuntamiento abre la oficina de atención a los damnificados por la riada de Riofrío

Servirá para evaluar daños y coordinar la gestión de las ayudas a las que se pueden optar, además de para la tramitación de la declaración como zona catastrófica 

La oficina de atención a las víctimas de la tromba de agua de Riofrío comienza a funcionar hoy en el patio del Ayuntamiento. Con horario de 8 a 14 horas, servirá para ayudar a los afectados, evaluar daños y coordinar la gestión de ayudas a las que se pueden optar, además de para la tramitación de la declaración de Riofrío como zona catastrófica.

La tormenta ha ocasionado daños muy cuantiosos que todavía se están valorando. “A día de hoy es imposible saberlo”, según el concejal de Urbanismo, Joaquín Ordóñez. Cuando se termine de limpiar todo se podrá hacer el trabajo de valoración con peritos y aseguradoras.  

También se están pidiendo presupuestos para rehabilitar el conocido como puente califal que quedó dañado porque los vehículos varados chocaban contra él. 

Aún queda mucho trabajo por delante para que Riofrío vuelva a la normalidad. Aunque los espacios públicos más transitados por peatones y vehículos están ya limpios, y a pesar de que la mayoría de restaurantes ya han podido abrir al público a pesar de los daños, aún quedan muchos desperfectos. Los márgenes de los ríos son todavía lodazales y aún quedan coches varados que todavía no se han podido recuperar. 

El trabajo para que todo vuelva al estado en el que estaba antes del desbordamiento tardará “al menos un mes”, pronosticó Ordóñez. Según informó el concejal, se mantienen en la amplia zona afectada por la riada, decenas de trabajadores municipales -entre bomberos, empleados de mantenimiento y limpieza y técnicos-, a los que hay que sumar operarios de empresas contratadas por el Ayuntamiento para la recuperación de la zona y la retirada de los muchos enseres y restos que permanecen repartidos por las calles y el cauce de los ríos. Además, se mantiene operativo un camión del Infoca, dispuesto por la Junta de Andalucía.

Cuatro días después de la catástrofe, operarios municipales se afanan por limpiar los edificios contiguos a la ribera, como la iglesia o el consultorio médico, en donde el agua alcanzó una altura de más de metro y medio, rompiendo puertas y destrozando el mobiliario.

Hemos recabado testimonios de vecinos que vivieron en primera persona la catástrofe. Sin duda, el más impactante es el de Teresa Bueno, que estuvo a punto de perder su vida. Su hijo le salvó.

La riada también se vivió con preocupación desde los negocios de hostelería. Teresa Ruiz, trabajadora de Mesón Riofrío, cuenta cómo el agua empezó a subir en cuestión de segundos “generándose un caudal de agua con mucha fuerza, que terminó entrando en el negocio”. 

Las lluvias del invierno y la vuelta de la trucha arcoíris a sus aguas habían devuelto a la pedanía su esplendor natural que la convertía en el motor turístico y hostelero de Loja. Pero la tromba de agua ha arrasado con todo. 

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