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sábado, 25 de mayo de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Desde el Genil al Cosmos a través del espectáculo de luz, color y sonido para el mejor adiós a la Feria Grande

Unos novedosos dispositivos inundaron de música sincronizada con los cohetes el espacio de Loja

Unos 15 minutos mirando al cielo, llenando de expectación las pupilas y los oídos de los lojeños, supusieron anoche la despedida de la Feria Grande 2017. Lanzados desde el lugar habitual junto al río Genil, en plena zona de aparcamientos del recinto ferial, los cohetes del espectáculo pirotécnico surcaron la resplandeciente noche lojeña, rivalizando con las estrellas que asistían atónitas a tanto derroche de luz y color.

Y, como novedad este año, la música de carácter sinfónico y épico, resonando entre las faldas del Hacho y de Periquetes, acompasando el sube y baja de los cohetes. Un artificio de sonidos y serpenteantes diseños de pólvora que recayó en la empresa pirotécnica Pirotecnia Sánchez, de Martos (Jaén) que no defraudó las expectativas de los lojeños con su espectáculo Icarus.

A las tradicionales y vistosas palmeras, a los pacíficos obuses rasgando la noche hasta lo más profundo del firmamento, a la ceremonial cadena de explosiones se sumaban este año otros caprichos de la imaginación que nos trasladaban a un hipotético “Big Bang” contemporáneo, a una recreación del universo en el segundo uno de nuestro tiempo.

Formas que también nos llevaban a una inmensa traslación del microscópico mundo cuántico, en el que cada punto de luz y color nos explicaba en aire de fiesta el comportamiento de las partículas, los átomos y las moléculas.

Sensaciones a raudales, secuencias agolpándose en nuestro cerebro y los sueños elevándose aún más que los cohetes hasta un lugar sin techo ni concierto. 

Para que todo ello fuera posible, en los miradores de Isabel I, Sylvania y del Genil se instalaron sendos equipos de música de alta potencia para que el sonido llegara nítido a la mayor parte de la ciudad asomada a la ribera del Genil. Además se emplearon efectos especiales con rayos laser y antes del castillo de fuegos artificiales se proyectó sobre las rocas del Hacho una felicitación a los lojeños por sus fiestas mayores. Así mismo se dispuso una frecuencia en la banda de FM para que la gente pudiera seguir el acompañamiento musical desde cualquier lugar a través de sus dispositivos móviles.

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