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sábado, 25 de mayo de 2024

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Bonachera - Roscos de Loja

Arranca un periodo de reflexión y aportación de ideas entre Ayuntamiento, técnicos y ciudadanos para el Plan Especial del Centro Histórico

Una reunión en el Pósito de todas las partes interesadas plantea la realidad actual del urbanismo lojeño y cuales serían sus vías de mejora

Regular el urbanismo de Loja y actuar con diligencia, acierto y rapidez en el casco histórico es algo muy complejo y, a veces, incomprendido por la mayoría de los ciudadanos. El planeamiento con que se cuenta en la actualidad es insuficiente y, por tanto, es necesario contar con una normativa de planeamiento completa, actual, con perspectivas de futuro, tan amplia y rica en matices como requiere una ciudad de sus características. 

Desde sus inicios, Loja está configurada como una agrovilla, con una trama urbana muy peculiar, con unos destacados edificios monumentales, tal como son los Bienes de Interés Cultural (BIC) de las iglesias Mayor y San Gabriel, el convento de Santa Clara, los Jardines de Narváez o la Alcazaba, con templos como la barroca iglesia de Santa Catalina o la ermita de Jesús en el Mesón de Arroyo, con ejemplos de arquitectura civil tan reseñables como el Pósito o el Mausoleo de Narváez,  y algunos otros. Elementos arquitectónicos que, por sí mismos, pero también por las áreas que se configuran en su alrededor, hay que preservar. 

Pero, además, cuenta con una tipología arquitectónica, una trama de volúmenes, de espacios, de zonas públicas y una estructura de barrios que son las que confieren a esta ciudad la identidad que permitió en su día declarar su casco histórico como BIC.

Desde este punto de partida se abordó ayer tarde una propuesta que quiere conjuntar la reglamentación, las ideas, intenciones e iniciativas, tanto desde la administración pública, fundamentalmente el Ayuntamiento de Loja, como desde la ciudadanía, expresada a través de arquitectos superiores y técnicos, ingenieros y demás profesionales de la construcción y el urbanismo, promotores, propietarios y vecinos. Con esa unión de elementos proactivos se pretende dotar a Loja de la mejor herramienta de planeamiento posible y en ello se está ya trabajando.

GRUPO DE TRABAJO

Miembros del equipo de Gobierno municipal, con el alcalde Joaquín Camacho y el concejal de Urbanismo y Centro Histórico Joaquín Ordoñez, a la cabeza, el arquitecto municipal Francisco Bohorquez, y un numeroso público especialmente interesado por el presente y futuro del casco histórico lojeño se reunieron ayer tarde en el CIC El Pósito para dar un repaso a la realidad actual y plantear la creación de un grupo de trabajo en el que se aporten todos esos elementos para, a medio plazo, contar con un Plan Especial de Protección y Catálogo del Centro Histórico que permita, además, acoger por el Ayuntamiento la mayoría de grandes competencias en la materia que actualmente detenta la Delegación Territorial de Cultura.

Tras una exposición de motivos y objetivos que efectuaron Camacho y Ordoñez en los inicios del encuentro, Francisco Bohorquez hizo una resumida pero clarificadora presentación de cómo han ido evolucionando las Normas Subsidiarias de Planeamiento Urbano (NNSS) o el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) desde los años 70 hasta ahora, y en el proceso que siguió la declaración del conjunto y su plasmación en el planeamiento. 

Recordó sus vicisitudes, sus aciertos y desaciertos, las paralizaciones, las adaptaciones a las cambiantes filosofías y leyes que iban sucediéndose e incluso solapándose, sus luces y sus sombras… hasta completar un panorama del que criticó graves errores en algunas etapas de este periodo, del que afirmó que ya no merecía la pena quejarse más sobre los mal gestionado y reclamando optimismo  para el futuro, pues, según él, no todo está perdido y permanecen más que suficientes argumentos arquitectónicos y urbanos como para mirar hacia delante con ilusión. Eso sí, con el trabajo de todos los agentes implicados en esta materia y asumiendo cada parte la responsabilidad que le corresponde: la administración legislando adecuadamente, los técnicos haciendo prevalecer los principios legales y convenciendo a sus clientes de que es posible vivir en el contexto urbano lojeño sin que se menoscabe su calidad de vida o sus posibilidades económicas; y a los promotores, propietarios y vecinos tomando conciencia de que, entre otras cosas, Loja es lo que es por sus peculiaridades, por su riqueza arquitectónica, patrimonial y urbana; y que mantenerla y protegerla es tarea de todos.

A continuación se dio paso a un extenso turno de palabra en el que los allí presentes pudieron plantear sus dudas, problemas y deseos.

Según indicó el edil de Urbanismo, con este punto de partida se espera llevar a cabo una nueva reunión antes de fin de año para que todos los implicados en el asunto presenten sus propuestas y reflexiones.

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