De estar prácticamente sumido en la ceguera a ver con los dos ojos, uno al 80% y el otro al 30% aunque en progresión positiva; de creerse que, además de su problema con la vista también padecía una discapacidad intelectual, a comprobar que ésta no existía y que, además, es muy observador e inteligente; de estar casi condenado a no poder tener una vida normal, apartado del día a día en la dureza del desierto, a abrírsele todo un mundo de posibilidades en igualdad de condiciones que los integrantes de su comunidad; hay un larguísimo trecho.
Y eso es lo que ha cambiado en la vida de Mustafá, un niño de 8 años que vive en un campo de refugiados saharauis en el desierto argelino, y que llegó por primera vez a Loja el uno de julio pasado dentro del Programa Vacaciones en Paz de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, y gracias a la Residencia Sierra de Loja que abrió sus puertas tanto a él como a otros dos menores procedentes de aquella tierra con problemas de discapacidad.
El joven saharaui en vez de convivir con una familia lojeña, vino a la Residencia Sierra de Loja por venir diagnosticado de una disfunción que le mantenía retraído y con dificultades para relacionarse con los demás. Y, paradojas de la vida, al sometérsele a una revisión médica en profundidad se observó que tenía una catarata congénita en cada ojo que le había impedido llevar una vida normalizada, tal como ha explicado Soraya Massanet, responsable de Enfermería del centro asistencial lojeño.
La operación tuvo lugar el pasado 16 de octubre gracias a una correlación de esfuerzos y voluntades que pasaron por el pediatra que diagnóstico por primera vez las cataratas de Mustafá, pasando posteriormente por el oftalmólogo y las doctoras que le practicaron la intervención en el Hospital Clínico, María Inmaculada Gascón y María López.
CATARATAS CONGÉNITAS
Según explicó Gascón, se trataban de dos cataratas congénitas polares, que le limitaban profundamente la vista hasta el punto de no distinguir las figuras. La operación, tal como se realiza en las personas adultas, consistió en la apertura del cristalino, vaciar su contenido e introducir sendas lentillas. Sin embargo una de esas lentes se movió y hubo que resituarla después de la primera acción quirúrgica. Algo rutinario en Andalucía que, sin embargo en los campos de refugiados saharauis suponen algo muy distinto, hasta el punto de que en el sistema sanitario público andaluz las cataratas congénitas se operan cuando el bebé tiene apenas uno o dos meses de vida.
Ahora, según explicaba la oftalmóloga María Inmaculada Gascón, se trata de que el postoperatorio transcurra de la mejor manera posible habida cuenta de las circunstancias vitales que existen en aquellos asentamientos, con mucho viento y arena. La actuación consiste en medir las dioptrías en cuanto cicatricen las heridas y poner gafas bifocales a Mustafá hasta completar el periodo de adaptación, esperándose que la diferencia visual entre uno y otro ojo vaya disminuyendo y el izquierdo, aquejado también de ojo vago, vaya equiparándose al 80% de recuperación visual que ya se ha obtenido en el derecho.
El alta hospitalaria de Mustafá ha sido la razón por la que se reunían en la Residencia Sierra de Loja varias representantes de todas las entidades e instituciones que han hecho posible este “milagro” de la asistencia social y de la ciencia médica.
El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Loja estaba representado por la concejal de Bienestar Social e Igualdad Matilde Ortiz, quien valoró el magnífico resultado fruto de la conjunción de esfuerzos y recursos para llegar hasta él.
En el acto, al que asistió también la portavoz del grupo municipal socialista Mercedes González, estuvo presente la diputada provincial de Bienestar Social, Olvido de la Rosa, quien mostraba su gratitud hacia Grupo Alfaguara, reconocido el año pasado con los premios de Diputación de Granada por su labor social, y la Residencia Sierra de Loja, al permitir que menores saharauis con discapacidad puedan pasar los meses de verano en esta tierra. Una iniciativa modélica en la provincia que la representante provincial unió al carácter público y universal del sistema sanitario andaluz.
“MAGNÍFICA EXPERIENCIA”
Por parte de la Asociación Amigos del Sáhara, su presidenta Gracia Fernández manifestó la alegría que este caso está suponiendo en su colectivo y reivindicó que más niños puedan venir hasta Granada con dificultades como las que traía Mustafá o sus dos compañeros acogidos en Sierra de Loja. Una nueva andadura que para ella es fundamental en la atención a menores con discapacidades y que les anima a seguir por ese camino, porque, tal como afirmó “le estamos dando vida, le estamos dando luz”.
Finalmente, en nombre de Residencia Sierra de Loja habló su directora de personas gravemente afectadas, Gemma Mercado, quien valoró y puso de relieve el compromiso social de Grupo Alfaguara en tareas asistenciales como las que nos ocupan y se refirió a cómo un problema se soluciona y permite que un menor tenga ante sí un futuro mucho más esperanzador que hace sólo unos meses.
En cuanto a la convivencia de Mustafá con el resto de la comunidad de la residencia lojeña, realzó el cariño y afecto con que todos ellos le dispensan y calificó de magnífica la experiencia vivida, algo que sólo tiene un pero ahora, y es, como dijo emocionada, la despedida. Por último animó a otros centros de atención a personas con discapacidad a que acojan menores con estas problemáticas.







