La Asociación Feminista ‘Loja por la Igualdad’ celebró ayer el 8M, Día Internacional de la Mujer, con una nueva manifestación por las calles centrales de la ciudad. Las malas previsiones meteorológicas para las horas del evento se materializaron con un aguacero que deslució la cita. A pesar de ello fueron unas decenas de ciudadanos los que no se amedrentaron por la lluvia y apoyaron a la asociación.
A las 16:30 horas de este domingo la convocatoria partió desde la Plaza de la Victoria. La asociación había adelantado que en caso de lluvia se procedería directamente a la lectura del manifiesto en los soportales de la Avenida de los Ángeles, pero al final una valiente comitiva se echó a la calle. La lluvia arreciaba y las calles eran auténticos ríos. El grupo se dio prisa para ponerse a resguardo.

Ya en los soportales, las integrantes de ‘Loja por la igualdad’ se mostraban muy agradecidas por el apoyo de los presentes. Reconocían que no había sido un 8M fácil y que habían tenido que suspender la participación de la charanga, así como otras propuestas. “Me siento muy orgullosa de mi pueblo”, llegaba a comentar con emoción la presidenta de esta asociación, Eva Jiménez, acompañada de su directiva.
Con pancartas defendiendo una igualdad real, se leyó el comunicado por parte de la asociación. El mismo volvió a insistir en que no existe una igualdad real y destaca el peso que las mujeres tienen en las tareas del hogar, la brecha salarial y las dificultades para acceder a puestos de dirección en las empresas. “Seguimos cobrando menos. La brecha salarial sigue rondando el 18 %. Y cuando hablamos de poder, solo una de cada tres posiciones de dirección está ocupada por una mujer”, reza parte del comunicado.

Los asesinatos machistas, donde “cada cinco días una mujer es asesinada por su pareja o expareja”, fue expuesto en otra parte del manifiesto que también se acuerda de las mujeres de otros países del mundo donde no tienen ni los más mínimos derechos. Por último, insisten en que la igualdad también compete a los hombres.
MANIFIESTO 8 DE MARZO 2026 — LOJA POR LA IGUALDAD
Si la igualdad fuera real, no necesitaríamos un 8 de marzo.
Pero seguimos aquí. Y seguimos aquí porque la igualdad todavía no ha llegado.
Los derechos de las mujeres no fueron un regalo. Fueron una conquista. Una conquista de mujeres que fueron ridiculizadas, perseguidas, encarceladas y silenciadas.
Hoy vivimos mejor que nuestras abuelas. Pero la igualdad no se mide solo por lo que hemos conseguido, también se mide por todo lo que todavía falta.
En España, las mujeres seguimos dedicando casi el doble de tiempo que los hombres a los cuidados y a las tareas del hogar. Casi el doble. La vida sigue funcionando gracias al trabajo invisible de las mujeres. Somos nosotras quienes conciliamos, quienes cuidamos, quienes sostenemos lo cotidiano.
Y aun así seguimos cobrando menos. La brecha salarial sigue rondando el 18 %. Y cuando hablamos de poder, solo una de cada tres posiciones de dirección está ocupada por una mujer.
Avanzamos, sí. Pero la igualdad real todavía camina más despacio que nosotras.
Y aunque hoy no sea el día dedicado exclusivamente a la violencia, no podemos ignorar que niñas y mujeres jóvenes siguen sufriendo cada día:
— Muchas adolescentes viven acoso sexual en el instituto, en las calles o en las redes sociales.
— Las violaciones y abusos continúan siendo altamente infradenunciados por miedo, culpa y estigma.
En nuestro país, cada cinco días una mujer es asesinada por su pareja o expareja. Cinco días. Lo que tarda una semana laboral en empezar y terminar.
Pero el feminismo también habla de la vida cotidiana. De quién cuida. De quién sostiene. De quién llega a casa después de haber hecho que todo funcione.
Y aquí, en los pueblos, esto lo sabemos muy bien. Porque hubo mujeres que crecieron escuchando que había que obedecer, que había que aguantar, que había que callar. Mujeres que sacaron adelante familias enteras sin reconocimiento y muchas veces sin libertad.
A ellas también queremos decirles algo hoy: nunca es tarde para la rebeldía. Nunca es tarde para ponerse en el centro de la propia vida. Nunca es tarde para vivir la libertad.
Tampoco podemos olvidar a las mujeres del mundo que hoy ni siquiera tienen esos derechos. Mujeres que viven en guerra, mujeres cuyos cuerpos siguen siendo utilizados como arma, mujeres que no pueden estudiar, ni trabajar, ni decidir sobre su propia vida. Como ocurre en Afganistán.
Y también debemos decir algo con claridad: la igualdad no es un trabajo solo de las mujeres. A los hombres también les corresponde hacer su parte. Revisarse. Cuestionar los privilegios que durante siglos les han colocado en una posición de poder. Entender que la igualdad no consiste en apropiarse del discurso feminista ni en utilizarlo para beneficio propio.
Porque hay discursos que hablan mucho de igualdad… pero apenas nos rozan la piel.
Por eso hoy, en este 8 de marzo, decimos algo muy claro:
Hasta que ninguna mujer tenga que elegir entre su vida laboral y su vida familiar.
Hasta que ninguna mujer tenga que renunciar a su tiempo.
Hasta que ninguna mujer tenga que arriesgar su seguridad por denunciar la violencia o el acoso.
Hasta que ninguna niña del mundo crezca con miedo.
Hasta ese día compañeras : Seguiremos hartas y también cansadas.
Pero…
Merecemos nuestro lugar.
Merecemos vivir libres.
Merecemos ser escuchadas.
Merecemos justicia.
Merecemos todo lo que nos han negado.
Y lo vamos a reclamar.
Hoy.
Ahora.
Siempre.
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