No hay fórmula carnavalesca que supere a un Domingo Teoletero. Ya llueva, truene, haga sol, estén agrupaciones de Cádiz o de Gijón, el Barrio Alto es un escenario inescrutable para despedir a Don Carnal. Todo suma, nada resta, y la propuesta sigue en auge como una fecha ya innegociable.

La primavera no se quiso perder este domingo y se adelantó con esos rayos de sol cuasi horizontales tan esperados. El buen tiempo favoreció ver unas calles a rebosar de público y a unas agrupaciones dando lo mejor de sí en cada esquina y en el escenario. Barras repletas para almorzar y en el tardeo, buen ambiente entre grupos de amigos y familiares, disfrute de pequeños y mayores.
La cita comenzó desde bien temprano. Poco después de las 11 horas, como estaba previsto, se inició el pasacalle de las agrupaciones por las principales calles del barrio. En esas llegó la lluvia de papelillos precedida por los sones de la Charanga ‘Pisando fuerte’. Maribel Cáceres, lojeña integrante de la misma, volvió a regalar junto con sus compañeras un amplio repertorio donde no faltó el himno de ‘La Colombina’. El alcalde del Barrio Alto, personaje que el bueno de Emilio Padilla ‘Pío’ debe de caracterizar hasta la eternidad, animaba a la participación al frente de un cortejo donde también se encontraba de incógnito su archienemigo, el alcalde de Loja, Joaquín Ordóñez.
Las agrupaciones han sido las protagonistas en la carpa de la Plaza del Carnaval. Los colegios han comandado el inicio antes de dar paso a los adultos. Ha sido la última oportunidad para recordar letras y sonidos que han resonado en estos días. También las coplas se han escuchado en diferentes puntos del barrio, ya que el tiempo facilitaba improvisar escenarios sin impedimentos.

La Iglesia de Santa Catalina se rodeó de barras y puntos donde almorzar y disfrutar de una larga sobremesa. La Peña Cruz y Cuarta, Asociación de Vecinos del Barrio Alto y la Peña La Orza montaron sus barras. A ello se suma la barra de la plaza con Catering de José María Garófano y La Churroneta. Reseñar también la original ornamentación de las calles y la colocación de pancartas que apelan al orgullo teoletero.

Muchos lojeños y visitantes llenaron las calles del barrio. Grupos de amigos y familias se acercaban a disfrutar del último día de Carnaval. Algunos aprovechaban para lucir disfraces originales de todo tipo. No hubo incidentes y el ambiente fue de compañerismo y amistad. El Teoletero fue reconocido como un día ya tradicional y esperado en el calendario lojeño.

No faltó otra de las tradiciones de esta fiesta, el reparto de tortas y anís en la cochera del cura. Lo recaudado se destina para la labor de Manos Unidas. En esta ocasión se han realizado también otros tipos de postres como magdalenas y roscos fritos.

Pasadas las 19: 30 horas llegaba el momento del entierro de las truchas, eran dos: una infantil y otra artesanal. Larga comitiva de carnavalaeros acompañó en el cortejo hasta el barrio de El Caminillo. Llantos y risas a partes iguales en un recorrido siempre entretenido. El presidente de la Asociación Lojeña de Carnaval, Juanfran Cañadas, el alcalde del Barrio Alto y la concejala de Fiestas, Rocío Ortiz, prendieron fuego a los acuáticos monumentos. Las coplas de despedida, entre la emoción generalizada, visualizaba el final de un Carnaval aprovechado por todos y que deja un buen rescoldo para futuras ediciones.










