El Ayuntamiento de Loja mantiene activo un dispositivo extraordinario para reparar los numerosos daños provocados por los últimos episodios de lluvias, que han dejado más de 600 kilómetros de caminos rurales seriamente afectados en un término municipal que supera los 450 kilómetros cuadrados, según fuentes oficiales.

Las actuaciones se desarrollan de forma planificada y priorizando las zonas más dañadas, con el objetivo de “recuperar la normalidad en el menor plazo posible tanto en el núcleo urbano como en las pedanías”, subrayan desde el consistorio. Para ello, se elabora un inventario completo de puntos críticos mediante imágenes e informes técnicos, en el que colaboran trabajadores municipales, voluntarios de Protección Civil, miembros del equipo de gobierno, agricultores y vecinos.
Entre las intervenciones más recientes se encuentran los trabajos de arreglo del camino del Cañalizo, a la altura del Cortijo Mariana, donde el acceso a la Sierra había quedado cortado tras las intensas precipitaciones. Desde el área de Servicios y Mantenimiento también se ha actuado en el camino de El Batán, que había quedado intransitable y afectaba directamente a residentes de la zona.

El alcalde de la ciudad, Joaquín Ordóñez, junto a la concejala de Obras, Encarnación Martínez, han visitado distintos enclaves del municipio para supervisar sobre el terreno la magnitud de los daños. El regidor ha señalado que Loja se sitúa entre los municipios “más afectados de la provincia debido a la extensión de su red de caminos rurales”, se extrae de la información lanzada en el perfil social del Consistorio.
Desde el primer momento, según ha explicado el alcalde, el Ayuntamiento trabaja de “manera transversal desde todas sus áreas para dar respuesta a cada incidencia, al tiempo que mantiene contacto permanente con otras administraciones en busca de recursos adicionales”. Fruto de esas gestiones, tras conversaciones con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, se ha enviado maquinaria a la pedanía de La Fábrica para canalizar el desborde del río y restablecer el tráfico en la carretera que conecta este núcleo con Huétor Tájar.
Además, el Consistorio ha habilitado una oficina de atención al ciudadano para coordinar incidencias y centralizar las solicitudes vecinales. El equipo de gobierno reconoce en este comunicado que “quedan semanas de trabajo intenso”, pero insiste en que se continuará actuando con “criterios de seguridad y prioridad en los accesos esenciales”, especialmente, aquellos vinculados al sector primario.









