Amanecía una nueva mañana y desde primeras horas del día se vislumbraba una jornada diferente en cada hogar con pequeños. Llegó el verdadero final del verano y la vuelta de golpe a la rutina. Son los menudos los que nos marcan el ritmo y hoy eso se ha notado para muchas familias. Llegaba la siempre nerviosa mañana de la vuelta al cole y los pequeños lojeños lo han vivido con la misma intensidad de siempre.
Desde los medios de comunicación nos hemos acercado al Colegio Victoria, en pleno centro de la ciudad. Poco antes del mediodía, hora marcada para el retorno, el chiquillerío se escuchaba en los aledaños del centro. Mientras la maestra marcaba la fila con tiza en el firme del recreo, los papas, mamás, tíos y abuelos hacían su aparición por la escalinata llevando a lo más preciado de cada casa.

Como es habitual, los más expectantes han sido los pequeños de tres años, que inician su andadura en el cole de mayores. Algunos parecían convencidos y seguros, mientras otros no podían evitar las lágrimas al verse en una situación totalmente novedosa. Los padres buscaban convencerles con explicaciones, aunque el momento cumbre llegaba con la entrada en su aula.
Trini González es una de las docentes que inicia el ciclo con los más pequeños. Les acompañará hasta los cinco años y será una referencia de por vida para ellas. Admite que siempre el inicio del curso es emocionante pero más en esta edad que se vive todo con más intensidad. Adelanta que los primeros días se les enseñará el aula y las opciones de juego con la que contarán. También será momento de ir conociendo a las familias e iniciar un trabajo para que los pequeños sean lo más autónomos posibles.
Más avanzada en el trato con su alumnado se encuentra la docente Mónica Pareja, que finaliza ciclo con los de cinco años. Pareje reconoce que sus alumnos llegan más adaptados, conociendo a sus compañeros, y que en este caso el inicio es más fácil. También afirma que en este curso se trabaja más otras destrezas para que tengan un buen acceso al siguiente curso. Además, admite que el trabajo con las familias ya está conseguido por el conocimiento que se tienen dentro del grupo.
Los más mayores del cole, los de cinco años en el centro de la Victoria, se muestran contentos de volver a las clases. Encontrarse con sus amigos sigue pesando más que tener que madrugar. También esperan seguir aprendiendo mucho en el nuevo curso y le dan la bienvenida a una nueva etapa escolar.
Hoy ha sido una jornada de adaptación con horario reducido. Incluso algunos coles han organizado actividades de animación para hacer más llevadero este primer día. A partir de mañana el horario será el habitual, de 9 a 14 horas. Los peques se ponen manos a la obra, y el resto, si aún no lo ha hecho, no le queda otra que volver a la rutina. Ahora sí, el final del verano ya llegó.










