“Mucho más que plantaciones, mucho más que movimientos de tierras, mucho más que mejoras para evitar inundaciones, mucho más que estabilización de taludes… crear nuevos hábitats, nuevos ecosistemas”. Esa es la conclusión que se desliza tras la visita realizada al Parque Fluvial el pasado 4 de julio del biólogo experto en entornos fluviales, Pablo Jáimez. En la misma los promotores del proyecto Paseo del Genil pudieron ver cómo está evolucionando la vida en las lagunas creadas en la llanura de inundación.
En ese espacio de salida puntual del caudal fluvial se crean humedales naturales asociados al río que conforman un hábitat extraordinariamente valioso y biodiverso. En el proyecto Paseo del Genil se ha tenido en cuenta este hecho y se ha dado un impulso a la naturaleza creando zonas de humedal y canales que imitan a las lagunas fluviales. Gracias a los manantiales situados aguas arriba estos humedales reciben aporte de agua de manera continua. “Nosotros los hemos recreado pero ahora todo fluye solo, la naturaleza ha tomado el testigo de su naturalización y la evolución que están teniendo es la prevista: se están transformando y albergando cada vez más vida hasta que, en poco tiempo, alcancen su equilibrio natural”, exponen los responsables del proyecto.
En nuestro entorno hay pocos ejemplos de lagunas o estanques de nueva creación en entornos fluviales, así que su valor es doble ya que en el Paseo del Genil Loja tiene un laboratorio en tamaño y a tiempo real en el que observar cómo va evolucionando la sucesión biológica y la colonización de nuestras charcas. “De la observación y el aprendizaje que nos aportan sacaremos interesantísimas conclusiones que podrán ser utilizadas en otros proyectos de restauración”, detallen los profesionales que exponen la situación de cada una de las cuatro charlas o lagunas:
La charca situada aguas arriba se encuentra en un estado de sucesión más inicial respecto a las otras. Su vegetación está dominada por algas filamentosas que presentan una gran cobertura, pero ya están empezando a salir otras plantas vasculares y otras algas como las Charáceas, con un olor característico y una gran capacidad para mantener el agua cristalina y servir de refugio para la fauna. Se puede ver los primeros anfibios (rana común muy abundante) además de multitud de libélulas, caballitos del diablo y muchos otros invertebrados acuáticos.
Para conseguir que estas charcas sean hábitats acuáticos lo más naturales y diversos que sea posible es muy importante que en ellas no haya introducciones de peces. Los peces que habitualmente libera la gente con buena voluntad, pero sin el conocimiento suficiente suponen una gran amenaza para los anfibios ya que devoran sus huevos y extinguen las poblaciones. Además, se alimentan de las algas y enturbian y eutrofizan el agua con sus heces.

La laguna situada aguas abajo de la primera y que se alimenta de ella a través de los canales que las conectan se encuentra en un estado un poco más avanzado de la sucesión vegetal. Las algas filamentosas, aunque aún muy abundantes, van dejando lugar a otras, dejan huecos por donde entra luz hasta el fondo y se aparecen nuevas especies como las Charáceas, los berros o diferentes especies de junquillos y eneas en las orillas, donde las libéluas y caballitos del diablo se posan sin cesar mientras devoran mosquitos.
La charca 3 se encuentra con mayor potencial de infiltración que aporte de agua, por lo que se ha de valorar aportar más material impermeable para que se genere allí otro humedal permanente.
La charca situada más aguas abajo es la que se encuentra en un estado de sucesión más avanzado. Ya hay menos algas filamentosas y en ella se pueden ver numerosas libélulas y caballitos del diablo (Odonatos).
Dentro de la vida en esos espacios se destaca el papel de las libélulas, que son superdepredadores en las masas de agua naturalizadas. Sus larvas son acuáticas y se comen a las larvas de mosquito y a otros pequeños insectos, y las libélulas adultas cazan mosquitos al vuelo. Aunque se tiende a pensar que las masas de agua pueden provocar problemas con los mosquitos, la presencia de libélulas, de anfibios y de otros insectos depredadores es el mejor mecanismo para el control de dichos mosquitos. Cuanto mayor sea el grado de naturalización de la charca y mayor sea su biodiversidad, menor será la población de mosquitos, incluido el mosquito del Nilo. La biodiversidad nos acompaña y protege.
Buena parte del control de los mosquitos lo van a realizar otro grupo de animales muy abundantes junto a las charcas: las aves. A diario vienen a beber, a coger barro para sus nidos y a alimentarse centenares de golondrinas, vencejos, aviones comunes, lavanderas… Y durante la noche son sustituidos por otro grupo animal importantísimo por los servicios ecosistémicos que nos proporcionan: los murciélagos, que en el Paseo del Genil encuentran refugio en las oquedades de los grandes árboles viejos de la ribera del río.
El nacimiento y desarrollo de las nuevas charcas es un proceso biológico fascinante al que le seguiremos haciendo un seguimiento de su evolución en el camino a convertirse en ecosistemas completos, ricos y maravillosos. “La evolución que se percibe es muy interesante y se puede apreciar tres estados diferentes”, se destaca y se pide la colaboración de la ciudadanía. En ese sentido, se aclara que los peces son enemigos de estos hábitats, por lo que se ruega que no sean vertidos a las charcas. En caso de ver alguno, se ruega avisar inmediatamente al Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Loja.









