La Asociación de Incensarios de Loja celebró su VIII Conferencia-Pregón en una noche marcada por la emoción, la memoria y la reivindicación de una de las tradiciones más singulares de la Semana Santa lojeña, como bien subrayó su presidente Manuel Romero. El acto, conducido por José Padilla, situó en primer plano el discurso del pregonero, Juan Carlos Gómez Hernández, hermano mayor de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Loja, quien ofreció una intervención profundamente arraigada en la vivencia personal y el significado simbólico del incensario. Antes de su alocución intervino el presidente de esta colectivo.
Desde sus primeras palabras, Gómez dejó claro que su intervención, titulada ‘Del hombre al rito’, no respondía a un compromiso formal, sino a una necesidad emocional. “Hay cosas que no se hacen por obligación, ni por costumbre, sino por memoria, por gratitud y por coherencia con lo vivido”, afirmó, marcando el tono de una proclama que transitó entre el recuerdo, la reflexión y la exaltación.
Defendió la figura del incensario como un elemento esencial de la proclamación de la Pasión, alejándolo de cualquier visión superficial. “El incensario no es figura, es voz; no es adorno, es mensaje”, subrayó.
A lo largo de su discurso, Gómez trazó un recorrido por los orígenes de esta tradición, vinculándolos a la predicación franciscana y a la transmisión oral que ha permitido su pervivencia hasta nuestros días. “No se aprendió en libros, sino mirando al padre, al abuelo, al vecino”, explicó, incidiendo en el carácter heredado.
También profundizó en el lenguaje propio de los incensarios, desde la estructura de la corría hasta los “golpes” y movimientos que articulan su ejecución, así como en el simbolismo de la indumentaria. En este sentido, destacó la carga litúrgica de los colores, describiendo el tránsito del blanco al negro como reflejo del desarrollo de la Pasión.
“Cuando el incienso aparece, Loja no celebra, Loja recuerda”, expresó Gómez, en una imagen que sintetizó el sentido de una tradición que, según defendió, no se limita a escenificar, sino que proclama y mantiene viva la memoria colectiva. Finalizó con la actuación de algunos miembros más jóvenes de la Banda de Música de Loja.

DISTINCIONES
La primera parte del acto estuvo dedicada a la entrega de distinciones, con las que la Agrupación quiso reconocer distintas formas de compromiso con el mundo incensario. Arrancó con la interpretación de sátiras por parte de las saeteras Beatriz Vergara y Gema Piqueras, un elemento clave dentro de esta manifestación cultural que conecta con los orígenes más antiguos de la saeta.

Uno de los homenajes recayó en Antonio Campos Quijada, figura clave en la historia reciente de la asociación, cuyo reconocimiento fue recogido por su hija Inmaculada. “Quiero agradecer en nombre de mi padre este reconocimiento, sé que le va a hacer muchísima ilusión”, expresó.

También se distinguió a Miguel Pérez Sayago por su labor en la difusión y documentación de esta tradición, a través de herramientas digitales. En su intervención, su padre destacó el valor del proyecto: “Puede servir al profano como guía interesante y a los incensarios como recuerdo de su trayectoria”.

El tercer reconocimiento fue para Rosario González Ortiz, poniendo en valor el papel de la mujer en la Semana Santa lojeña, y acompañado de sus hermanos que le cantaron una sátira. Durante su intervención, lanzó una mirada al futuro: “Espero que más pronto que tarde también haya una corría de incensarias”, reivindicó.

El acto volvió a consolidarse como una de las citas más destacadas de la Cuaresma en Loja, reuniendo a cofrades, representantes institucionales y vecinos en torno a esta tradición.
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