Representantes del Ministerio de Fomento, del Arzobispado de Granada y de las empresas encargadas de las obras de restauración del Convento de Santa Clara han firmado hoy, en el propio edificio monumental, el acta por la que la rehabilitación de esta joya lojeña del barroco se inicia mañana martes, esperándose que pueda estar concluida para mediados del año 2020.
La tan esperada restitución del templo viene tras unos años desde que Fomento anunció la intención de llevar a cabo el proyecto y los que hubo de estar cerrado al culto por los problemas de filtraciones de agua y otros desperfectos que afectaban seriamente a la seguridad del edificio. Por tanto, la reunión que se ha mantenido hoy en el inmueble, a la que ha asistido también el alcalde, Joaquín Camacho y varios miembros de su equipo de Gobierno, es clave para que se vea iniciada “una mejora por la que ha venido luchando el PP desde hace tiempo”, según ha afirmado el propio regidor lojeño.
El presupuesto aprobado en su día y ya dispuesto para esta actuación se eleva a más de 1.900.000 euros, por lo que se abordará plenamente hasta que se finalicen las obras que contempla el proyecto. En ese sentido, Camacho ha llamado la atención sobre el hecho de que no se realice por fases, sino de una sólo actuación multidisciplinar que podrá estar acabada, si se cumplen los plazos previstos, en 29 meses.
Según la información facilitada por el primer edil al término de la firma del acta, a partir de mañana los técnicos, especialistas y resto de trabajadores se afanarán en la mejora de las cubiertas que aseguren la falta de humedades que tanto daño han hecho a los frescos que decoran las paredes del convento. Así mismo, y con todo el primor que requieren estos trabajos, se van a recuperar tanto los propios frescos como como todos los elementos artísticos que se dan en el interior, ya sea el retablo barroco del altar principal, como las nobles maderas que conforman el artesonado mudéjar o los coros de clausura que se sitúan en la parte opuesta al altar, justo a la entrada.
Empresas especializadas
A tal fin se cuenta con una serie de empresas especializadas en este tipo de trabajos, pues no en vano se trata de un Bien de Interés Cultural que supone una de las joyas arquitectónicas de Loja y de buena parte de la provincia granadina.
Joaquín Camacho dijo sentirse esa mañana “muy feliz” por el comienzo de las obras y valoraba la respuesta que el Ministerio de Fomento, a petición de su equipo de Gobierno, “ha dado a los lojeños, atendiendo las necesidades de restauración de un elemento patrimonial de primera magnitud”, recalcaba el alcalde, a lo que añadía el valor sentimental que representa este templo para los ciudadanos.
Joya del mudéjar y el barroco
El Convento data de 1527, cuando las monjas clarisas procedentes de Málaga tomaron posesión del recién terminado Convento. La disposición se repite en el convento de las Jerónimas de Granada: iglesia con coro, claustro adosado a la iglesia y en torno al cual se disponen las dependencias fundamentales de la comunidad y zona aneja para servicios al exterior en torno a un patio con su pórtico y una fuente.
El claustro consta de dos plantas rectangulares con arcos de ladrillo sobre columnas mudéjares. La portada es de estilo gótico isabelino, adornada con escudos del fundador, el arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera. En el interior de la Iglesia destaca el artesonado mudéjar de par y nudillo, y los altares y retablos barrocos (reforma posterior). Uno de ellos se realizó en 1730 por Gregorio Salinas y pertenece al barroco tardío granadino. En él faltan algunas imágenes por los deterioros de la guerra en 1936, aunque quedan las imágenes de Santa Clara y San Francisco de Asís, y una bellísima talla de la Inmaculada. A ambos lados de la nave hay tres pequeños retablos con altar, uno de los cuales contiene una talla de Santa Clara atribuida a Mena. A los pies hay coros alto y bajo separados de la Iglesia por celosías de hierro.
En 1862 Isabel II visitó el convento e hizo un donativo de 5.000 reales con los que se costeó una sillería nueva para el coro. Destaca asimismo la decoración pictórica de los muros, obra de los hermanos José y Vicente Cieza, con asuntos sobre la vida de Cristo en recuadros divididos por arquitectura fingida según la costumbre de decorar al fresco las iglesias de Granada a finales del s. XVIII. El monumento está declarado Monumento Histórico- Artístico Nacional.
Próximas actuaciones
Acerca del resto de las dependencias del convento, Joaquín Camacho ha asegurado que se están buscando los fondos para que, igualmente, puedan restaurarse “en un futuro lo más cercano posible”, hay que recordar que el inmueble es mucho mayor, pues en otras estancias se producía la vida conventual, incluyéndose un precioso claustro de sencilla traza, pero muy acorde con este tipo de patios porticados en Andalucía.
Acerca del uso que se le pueda dar a un convento ya restaurado, en aproximadamente dos años y medio, Camacho ha insistido no sólo en el religioso, que evidentemente le corresponde por su pertenencia a la Iglesia Católica y al Arzobispado de Granada, sino también al social y cultural que permite una infraestructura de este tipo, deseando que pueda ser disfrutado por todas aquellas personas que les atraiga por unos motivos u otros.







